Ni ahijada de Sosa ni pareja de Secretario: Yésica Sánchez

Ni ahijada de Sosa ni pareja de Secretario: Yésica Sánchez

3 abril, 2019 No Por REDACCION

Por Álvaro Morales

La activista Yésica Sánchez Maya, directora de la organización Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, quien busca convertirse en presidenta de la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), negó que su padrino político sea Flavio Sosa Villavicencio –acusado de pretender imponer al nuevo ombudsman de Oaxaca–, que su actual pareja sentimental sea el secretario Técnico de la Comisión de Derechos Humanos de la 64 Legislatura del Congreso del Estado, Razhy González, y que haya sido o sea abogada de la diputada Elisa Zepeda Lagunas –otra integrante de la Comisión de Derechos Humanos–, como lo han afirmado decenas de analistas políticos y notas periodísticas durante las últimas dos semanas.

La feminista también rechazó que familiares suyos trabajen en el Congreso del Estado, en referencia a la vinculación que hicieron entre ella y el jefe de la Unidad Técnica de la Comisión del Órgano Superior de Fiscalización, Miguel Ángel Martínez Maya, al tiempo que afirmó que todo ello se ha tratado de una embestida que pretende desprestigiarla y anular sus aspiraciones a ocupar, a partir de mayo, la titularidad de la DDHPO.

En una entrevista dividida en dos temas –los señalamientos hechos en su contra y el entorno que envuelve al actual proceso de selección del nuevo titular de la Defensoría–, la activista exigió que tal y como ha sido “invadida su privacidad”, sea indagado el desempeño del resto de opositores, como César Mateos Benítez –candidato de Comuna de Oaxaca, organización liderada por los hermanos Flavio y Horacio Sosa–, Bernardo Rodríguez Alamilla –candidato del gobierno del estado– y Juan Rodríguez Ramos –postulado por la Iglesia Católica–.

Sánchez Maya, de 41 años, ex presidenta de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, descartó que en 2012, la primera vez que compitió por convertirse en presidenta de la Defensoría, haya sido postulada por Flavio Sosa y que éste le haya dado el único voto que obtuvo en aquel proceso de designación, momento desde que es ligada al fundador de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

“No soy la candidata de Flavio Sosa; el candidato de Flavio Sosa es César Mateos abiertamente, con mucha claridad… Yo he trabajado todo el tiempo y conseguí una cantidad de firmas de organizaciones locales, de organizaciones nacionales e internacionales que conocen mi trabajo y que hicieron una carta dirigida la Comisión de Derechos Humanos (del Congreso local) justo en esa lógica de decir: ‘Esta es la mejor propuesta, tiene trayectoria…’”

–¿No formas parte de la organización?, reiteró este medio.

–No, no me meto en esas dinámicas de tejes y haceres políticos como organización social como tiene Comuna; Comuna transita por su propio carril.

–¿No eres integrante?, ¿no eres asesora?

–No soy integrante, no soy asesora; nada en el tema de la estructura formal de Comuna… En las cartas que yo tengo, yo no tendría ningún rollo (sic) si dijera (que) en mis firmas apareciera Comuna; en mis firmas de apoyo vienen Católicas por el Derecho, Serapaz, la Comisión Mexicana (de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos); hay organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de los niños, mujeres, pueblos indígenas, que están respaldando la candidatura.

–Aseguran que tú creciste políticamente al amparo de Flavio Sosa.

–¿(Que) en este momento Flavio Sosa (me esté ayudando?), no, nada que ver. Yo traigo mi trayectoria propia. No tengo ningún empacho en reconocer que mi principal maestro que me colocó en esta mirada crítica fue Israel Ochoa Lara; si alguien hubiese que decir que es el personaje que hizo que tomara conciencia de la injusticia, no tengo ningún empacho (en mencionar a Israel Ochoa), y no tendría por qué mentir.

>A Flavio Sosa lo conocí, circunstancialmente, en el marco del (conflicto político-social de) 2006. Nos tocó estar en las mesas de trabajo que había con Gobernación, pero, circunstancialmente. Terminó el proceso y cada quien se fue por su lado .

–¿Son amigos?, ¿hay cercanía?

–Flavio Sosa y yo hemos caminado en algunos momentos puntuales y que creo que el más álgido fue el 2006; después de eso, no tenemos proyectos juntos, no caminamos para nada en la construcción de candidaturas; no es mi apuesta…

>Yo no le debo en ningún momento a Flavio Sosa el personaje o la defensora que soy en este momento; he tenido respaldo de gente que confía en mí; por ejemplo, Amnistía Internacional, Peace Brigades International (PBI) (y) otras defensoras y defensores del país.

–Afirman que en 2012, cuando no te favoreció a ti la designación (como defensora de derechos humanos), Flavio Sosa adquirió posiciones en la Defensoría (la Secretaría Ejecutiva, la Secretaría Particular del Defensor, entre otras), pero también tú, que hay al menos ocho personas que trabajaron ahí o están trabajando ahí gracias a los pactos que se fraguaron entre Flavio Sosa, tú y (Arturo) Peimbert (actual presidente de la DDHPO).

–Yo no me enteré de las negociaciones que hubo para la elección. A mí me llaman por teléfono el día que iba a hacer la votación; me dicen: ‘Estás en la terna, preséntate en el Congreso del Estado que va a ser la votación’… eso es todo lo que yo supe.

>Se acabó, tomó protesta Arturo (Peimbert como defensor), lo desconocemos (la sociedad civil) como defensor y nos vamos… en ese proceso de la designación de Arturo (Peimbert) yo no tuve ningún tipo de acuerdo con Arturo (Peimbert), ningún tipo de cambio de moneda, de decir: ‘Ya me sacaron, no voy a quedar en la terna y dame esas posiciones’.

–¿No eras la candidata de Flavio Sosa, entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos?

–No, no, nada que ver. En aquel momento, al igual que en este momento, la decisión de ir fue una decisión interna del espacio civil. Incluso tuvimos un proceso interno de decisión para ver quién iba…

>En la votación (final del Congreso) hubo un voto para Yésica (Sánchez) y nunca supimos con certeza quién fue ese voto porque después aparecieron dos diputados más, a parte de Flavio Sosa, diciendo que habían votado por mí.

–¿Por qué, entonces, cada que se busca en la web el perfil de Yésica Sánchez, se ve esa información?

–Como soy la defensora y el perfil idóneo para ocupar ese lugar, me quieren bajar. Que todo lo que hay detrás de este rejuego de difamación que hay es bajarme, quitarme, volver a colocar a alguien que pueda ser servil a los intereses de grupos e incluso del Estado y no dar paso a que se consolide un espacio autónomo, que haga su trabajo de manera real.

–¿Qué hay sobre que tienes familiares en el Congreso del Estado?

–Mi familia está ajena a todo este rollo. Hay un nombre que vi en las notas que creo que se apellida Martínez Maya, categóricamente lo niego, ni lo conozco: ni primos, ni parientes, ni nada… Me parece ofensivo que se pueda mentir de una manera tal y que justo lo que queda claro es el gran interés que hay por invalidar, por deslegitimar.

–¿Y conflictos de interés?

–Conflictos de interés, tampoco.

–Se dice que tienes vínculos con el secretario Técnico de la Comisión de Derechos Humanos (Razhy González).

–Ningún vínculo.

–Afirman que tienes una relación sentimental con el Secretario Técnico.

— No hay ningún tipo de situación.

–El Secretario Técnico es el que asesora a los diputados (en este proceso de designación del nuevo defensor), es el que va a asesorar a las diputados en su designación (de la terna final de aspirantes).

–Cada diputado tiene a su asesor, tiene su decisión propia y cada diputado responde a sus propios intereses. Parte de la propuesta de esta candidatura es ser una candidatura con muchísima claridad de autonomía, transparencia, que es el gran aporte que se quiere hacer transversalmente porque así han estado haciendo los procesos de diálogo, de interlocución que se están abriendo para posicionar esta candidatura.

>La candidatura está construyendo una cantidad de respaldo que creo que basta y no necesita meter mano o hacer ningún tipo de pacto mal planteado. Por sí misma la candidatura da para que (yo) quede al frente de la Defensoría.

–¿Razhy González y tú son pareja sentimental?

–No.

–¿Tienen algún vínculo sentimental?

–No.

–¿(Tienen algún vínculo) que pueda influir en la determinación?

–Parte de este proceso y de mi andar en estos años ha dejado claro de cómo no manipular situaciones, de cómo ser respetuosas de procesos. Tengo una claridad en mi hacer desde hace muchos años.

>El tema es que el nivel de cuestionamiento en la candidatura es algo que no se ha hecho con los hombres, con los otros candidatos. Sería interesante ver el (mismo) nivel de escrutinio tan profundo hasta decir que tengo un hermano priista con tal de desestimar la candidatura; esa es una de las cosas lamentables en un momento, pero lo entiendes a la luz de una estrategia para bajar al mejor perfil.

–¿Sostuvieron algún vínculo sentimental tú y Razhi en su momento?

Con ademanes, la activista hace alusión a que ello sucedió tiempo atrás.

–Este reportero ha publicado que el nombre de César Mateos ha estado involucrado en conflictos políticos y agrarios donde han existido muertos y heridos; que Juan Rodríguez es postulado por la Iglesia izquierdista, en una intromisión del clero en el Estado…

–Sí, pero en todos ellos se van sobre la esfera pública hacia afuera- ¿A cuántos de ellos les han cuestionado sus parejas?¿a cuántos de ellos les han cuestionado si dan la pensión alimenticia? ¿a cuántos de ellos les han cuestionado si ejercen violencia sobre sus parejas?

>El punto de escrutinio de invasión que hacen a mi candidatura no es el nivel de escrutinio y de invasión que se está haciendo al otro lado. Para mí ese es el indicador más sensible de la violencia que vivimos quienes queremos acceder (a esos puestos) siendo mujeres.

–Deberían ser cuestionados así los varones, entonces.

— Cada quien hace sus investigaciones o sus enfoques de entrevista, pero sí, como dicen, el filo con el que está cortada la lógica de la candidatura de una mujer es invasiva y dices: ‘hablamos del conflicto de intereses, sí, pero no han saltado a esa parte a la que ya saltaron a la mía de ponerme contra la pared, ahora sí que desvístete porque te queremos hacer el escáner para ver si es cierto que eres digna, que eres honesta’, indicó en el mismo tono tranquilo que respondió a las preguntas anteriores.

–En la elección como magistrada de Yasmín Esquivel, esposa del empresario José María Riobóo, cercano, a su vez, al presidente, Andrés Manuel López Obrador, hubo también conflicto de interés.

–Pero al final del día es esposa, aquí hay un manejo tendencioso, que posiblemente (existe actualmente un vínculo), sin certeza y que lo dan por hecho totalmente. Es como desvístanla porque vamos a revisarle hasta la punta del talón y a los mismos candidatos no les hacen los mismos filtros; eso es violencia de género o que digamos, tenemos el estándar y todos los candidatos pasaron por ese tamiz, y no fue así.

>Nos deja sobre la mesa el contexto de violencia que se vive en Oaxaca contra las mujeres y que a pesar del perfil y la trayectoria no nos escapamos del ejercicio de violencia contra las mujeres… Nos remite a preguntarnos ¿por qué este nuevo rastreo para el escrutinio de la vida de las mujeres que buscan cargos y por qué no este doble escrutinio hacia allá.

–Debería ser un criterio y no algo selectivo.

–Si se define como un criterio, bien, pero si se hace deliberadamente para perjudicar y para bajar una candidatura es lo que ya no se vale…

Sobre sus supuestos vínculos con la diputada Elisa Zepeda, integrante de la fracción de Morena, parte de la Comisión de Derechos Humanos e integrante de Comuna de Oaxaca –según los señalamientos mediáticos–, refirió que Consorcio para el Diálogo Parlamentario “acompañó” a la hoy legisladora tras el ataque que sufrió el 24 de diciembre de 2014, en el que el hermano de Zepeda fue asesinado y sus allegados heridos por un grupo político de la zona. La diputada, entonces activista, quedó malherida y estuvo a punto de perder la vida.

No obstante, Sánchez sostuvo que nunca ha figurado como su representante legal y que el contacto que mantuvo Consorcio para el Diálogo Parlamentario con la diputada se limitó a menos de 30 días.