Cierre histórico del «Lecumberri» oaxaqueño, el penal Ixcotel

Yuri Sosa/Zona Roja

Atrás quedaron 59 años de historia, de una vida penitenciaria plagada de irregularidades sexenios atrás. Un Lecumberri a la oaxaqueña.

Atrás los tristes recuerdos de las rejas, de los cuartuchos como celda, del hacinamiento, de sangre, drogas, alcohol. Y también complicidades.

Este lunes se cerraron las puertas del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Santa María Ixcotel, Oaxaca, que había sido catalogado como uno de peores del país.

Ubicado en el municipio de Santa Lucía del Camino, a un costado de la VIII Región y XXVII Zona Militar, este penal se caracterizó por las deplorables condiciones de estancia para sus internos.

Tratos inhumanos, motines sangrientos, autogobiernos, drogas y armas de fuego fueron parte de la vida interna del que fue el centro de reclusión con mayor hacinamiento en la entidad, con más de mil 200 personas, y en ocasiones hasta mil 500, incluyendo en su momento a mujeres.

Con el traslado de las últimas 906 personas privadas de su libertad en este sitio, la madrugada de este lunes, concluyeron las operaciones de este penal luego de una espera de más de cuatro años, desde que se inauguró el Centro de Reinserción Social Varonil, de San Francisco Tanivet, Tlacolula de Matamoros.

CONDENADO Y REPROBADO

Sus instalaciones y operatividad estuvieron por décadas lejos de ofrecer una reinserción social a sus internos. Lo que en una serie de ocasiones fue motivo de señalamientos reprobatorios por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 señaló que el Centro de Reinserción Social Número Uno, de Santa María Ixcotel, obtuvo una calificación de 6.44 , superior al resultado del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP) de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de 2016, cuando obtuvo en promedio 5.25. Mientras que en 2013 llegó al fondo con 4.8, por ser de las peores con menor gobernabilidad.

Dentro de este lugar se observaron deficiencias básicas, como son el servicio de alimentos, salud, higiene, infraestructura; falta de programas para la prevención y atención de incidentes violentos, medios para presentar quejas presuntas violaciones a derechos humanos.

Además de poco personal de seguridad y custodia, procesos disciplinarios eficientes; así como actividades ilícitas como los autogobiernos o cobros indebidos.

En los últimos años, la Secretaría de Seguridad Pública fortaleció actividades para mejorar la calidad de vida de la población penitenciaria.

Personas privadas de su libertad se convirtieron en verdaderos artesanos y hasta en pintores, labores con las que generaron mayores ingresos para sus familias, pero que con este cambio se desconoce el rumbo de estos talleres, como el de “Gráfica Siqueiros”.

EL REMEDIO

Desde el 2015 se programaba el traslado de los internos, más de mil 200 en ese entonces, que rebasaba la capacidad aproximada para 800; sólo esperaban la conclusión del penal de Tanivet, detalló en ese entonces el Subsecretario de Readaptación Social y Reinserción Social de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), Baldemar Pérez Canseco, señalado también de irregularidades.

El 30 de marzo de 2016, el Gobierno del Estado inauguró el centro penitenciario con la capacidad para albergar a dos mil 500 internos distribuidos en 12 pabellones, todos del fuero común. Desde ese entonces se inició otra etapa de espera.

De forma paulatina, el traslado de las personas privadas de su libertad en Ixcotel comenzó en enero de este año; luego, en mayo, con la excusa de la pandemia y reducir la población penitenciaria, otros más fueron trasladados a Tanivet.

REBELIONES Y OPERATIVOS

Ixcotel deja atrás una historia trágica. El hecho más violento al interior de este centro penitenciario ocurrió el 17 de marzo de 1997. El saldo fue de siete personas fallecidas y más de 60 lesionadas.

El motín se registró por la disputa de la mesa directiva de los internos. La versión oficial indicó que se trató de una pelea entre dos grupos, quienes ocuparon como armas varillas, botellas, palos, piedras, armas blancas y hasta armas de fuego.

En marzo de 2009, una revuelta se originó por la fuga masiva de unos 39 reos, lo que ocasionó una confrontación con los custodios. En el hecho murió Herminio Isidoro García, presuntamente miembro de la delincuencia organizada.

Pero dos meses antes, otro motín se registró y concluyó con la destitución del director del penal, Jesús Sebastián Izunza Gutiérrez.

Durante el año 2012 se registraron dos hechos importantes. En enero el traslado de un interno, con perfil de peligroso, originó una riña y los reos se negaron al pase de lista, mientras que en septiembre, cerca de 900 personas privadas de su libertad volvieron a negarse participar en el pase de lista como forma de protesta para denunciar malos tratos.

En cuanto a los operativos, el de octubre de 2001, fue uno de los más intensos. La autoridad informó del decomiso de cientos de objetos prohibidos, así como supuestamente desmantelaron el autogobierno, por lo que cesaron al director Pedro Omar Ruiz Cruz, y 30 internos fueron trasladados a otro centro.

Bajo el operativo “Saturno II”, en octubre de 2011, elementos de la Policía Federal, Ejército Mexicano y Policía Estatal, realizaron un cateo donde se encontraron todo tipo de armas, drogas, dinero en efectivo y 200 televisiones y traslados de internos al penal de Miahuatlán.

HISTÓRICA FUGA

El penal de Ixcotel fue también la prisión burlada por “El Cacique de Oaxaca”, Pedro Díaz Parada, presunto líder del llamado “Cártel de Oaxaca” o “Cártel del Istmo” fundado en la década de los 70.

Díaz Parada fue detenido y sentenciado en abril de 1985, cuando llegó al penal de Santa María Ixcotel, de donde escapó.  El periódico “El Economista” relató que cuando él escuchó su sentencia le dijo al juez: “Yo me iré y tú morirás”.

CIERRE DEFINITIVO

Atrás quedaron esas historias. Este lunes, tras un recorrido al interior del Centro Penitenciario de Ixcotel, el gobernador Alejandro Murat, acompañado del titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, Raúl Ernesto Salcedo, cerró las puertas del edificio, prometiendo mejores condiciones para las PPL en otros penales.

El gobierno informó que fueron trasladadas 906 personas privadas de libertad; 806 al centro penitenciario ubicado en San Francisco Tanivet; 50 al de Miahuatlán de Porfirio Díaz y 50 al de la Villa de Etla.

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