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CARPE DIEM | La pluma y la espada

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NÉSTOR Y. SÁNCHEZ ISLAS

El notorio deterioro de las condiciones del país en lo económico, en lo social, en la seguridad y el cinismo necesitan más que un continuo enfrentamiento, el empleo de un diálogo basado en argumentos y razones. La polarización crece como yedra en el terreno fértil que son las masas que siempre se sienten víctimas por todo y, por lo mismo, siempre estará dispuesta al linchamiento a la más mínima provocación. En nuestro país se glorifica en automático al perdedor, se le convierte en el héroe de la historia cuando que, es obvio, no siempre el perdedor es el bueno y el ganador el malo.

A partir del inicio de este sexenio se desató una guerra sin cuartel contra el intelecto y el periodismo. Una guerra profundamente desigual porque el presidente tiene a su disposición todos los medios del Estado para difundir su voz y, sin embargo, a pesar del enorme poder que tiene incluyendo a las fuerzas armadas, la prensa crítica lo tiene arrinconado con su única arma, la pluma.

El enfrentamiento no es nuevo, lo que es nuevo son los modos de tan bajo nivel que ningún presidente usó antes. Al menos en público fueron más moderados, aunque en lo oscurito probablemente tenían las manos cubiertas de sangre.

La pluma y la espada van de la mano. El periodismo siempre ha sido incómodos para el poder, pero el poder no puede vivir sin los periodistas, porque, a pesar de los avances tecnológicos como las redes sociales, necesitan de las ideas, las críticas, razones, argumentos o conocimientos de los demás. El periodista siempre pondrá en duda al poder, ese es su trabajo y eso es lo que no tolera.

Este presidente, como los anteriores, pero de una forma exacerbada, busca una relación de sumisión de la prensa ante él y sus proclamados principios. Pero construir el país del futuro basado en las creencias de un solo hombre es crear una dictadura. Los principios pueden resultar tan endebles que, como lo dijo el comediante Groucho Marx, si no nos gustan estos principios, tiene otros.

La 4T como movimiento regenerador parece ser más bien un movimiento colonialista que, al igual que el imperialismo cultural del que tanto se quejan las izquierdas, pretende apropiarse de nuestras cabezas y cultura. La política de comunicación social de este gobierno es la conferencia mañanera. A partir de ahí se dicta la agenda, se señalan los enemigos y se dirigen, a través de terceros, los ataques a todos aquellos que pensamos diferente. El modo y modelo de comunicación social de este sexenio es colonialista.

El mundo del presidente se desarrollar entre dos polos, entre el bien y el mal y, por supuesto, disentir coloca a cualquiera en el lado maligno. Él lo sabe, el oficio de la prensa es criticar al poder, influir en la sociedad y crear opinión pública como un contrapeso necesario en todo democracia. No le gusta que la prensa le repita una y otra vez que no se trata de estar entre el bien y el mal sino en distinguir lo verdadero de lo falso, por ejemplo.

Desprecia rotundamente a Enrique Krauze como Luis Echeverría lo hizo con Daniel Cosío Villegas. Ambos escribieron ensayos en que describieron al mesías en turno y ambos fueron declarados y tratados como enemigos. Cosío Villegas publicó el ensayo “El estilo personal de gobernar” en 1974; Krauze publicó su ensayo “El mesías tropical” en 2006, ensayos que hoy están absolutamente vigentes. Gabriel Zaid tuvo la suerte de ser despreciado por ambos presidentes, Echeverría y AMLO. En 1977 publicó “El 18 brumario de Luis Echeverría” y en 2018 el texto “AMLO poeta” en que la hace una corta lista de los insultos más usuales del presidente.

El poder absoluto que ejerció Luis Echeverría terminó, pero las letras y las ideas permanecen. Lo mismo está pasando ahora, AMLO se irá en 2024, pero lo publicado permanecerá y seguirá en la permanente batalla de las ideas contra la fuerza.

En menos de tres años este gobierno ha roto varias marcas, una de ellas es el número de periodistas asesinados en lo que llevamos de su administración. El nivel de violencia ya ha superado, con creces, la violencia del sexenio de Felipe Calderón, a quien sigue acusando.

La frase “la pluma es más poderosa que la espada”, cuyo autor fue el escritor inglés Edward Bulwer-Lytton, es producto del romanticismo político del siglo XIX. No hay romanticismo hoy, pero la frase sigue vigente.

El presidente perderá su enfrentamiento con la prensa, aunque tenga de su lado a toda la “prensa militante” que hace eco de sus convicciones cuando que, como decía Nietzsche, “las convicciones son el enemigo de la verdad”.

La violencia en el país está desbordada, y la violencia en todas sus manifestaciones contra los periodistas está fuera de control. Solo la semana pasada fueron asesinados otros dos periodistas, uno en Michoacán y otro en Sonora.

Twitter @nestoryuri

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