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CARPE DIEM | El horror

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NÉSTOR Y. SÁNCHEZ ISLAS

Estamos a punto de pasar a la historia como la generación que está viendo morir a sus niños por falta de atención médica y no tomamos las calles, por lo menos, para exigirle al gobierno que cumpla con una de sus obligaciones primarias. Muchos niños están muriendo por cáncer, muchos adultos por falta de tratamientos hospitalarios.

Nuestro mundo no es perfecto. No necesariamente el pillo es castigado y el justo premiado. Los niños que padecen cáncer no eligieron padecerlo, es un mal natural. Pero existe un mal moral, que es el hacen las autoridades que, teniendo los recursos para atenderlos, eligen en primer lugar su “causa” y, en nombre de ella, cortan el suministro de medicamentos en nombre de un mal llamado combate a la corrupción. El mal moral es la perversión absoluta, y tiene nombre y apellido en este sexenio.

A la falta de medicamentos contra el cáncer, en Oaxaca hay que agregar el despido de personal especializado en atenderlos. El Hospital de la Niñez, obra promovida por el inolvidable doctor Guillermo Zárate Mijangos, ha sido dejado en el abandono. La “causa” de este gobierno, en su afán de borrar todo vestigio del pasado, eliminó el Seguro Popular, un servicio que realmente ayudaba a las personas más pobres, y creó un engendro cuyo acrónimo es INSABI, una oficina burocrática e insensible como el subsecretario López Gatell, que ha dejado a millones sin atención médica.

Parodiando a Madame Roland, antes de ser guillotinada en la Francia revolucionaria, podríamos decir: “Oh sagrada “causa” de la 4T, en tu nombre, ¿cuántos niños deben morir?

La Secretaría de Salud, federal y estatal, han sido desde hace unos años un botín para sus titulares, auténticos traficantes del dolor humano que, en búsqueda de un enriquecimiento acelerado, han aprovechado los presupuestos para su beneficio personal. En este lodazal de corrupción el sindicato de salud también ha jugado un papel protagónico.

Han sido documentadas todo tipo de corruptelas, desde la coalición de proveedores para fijar precios, la creación de empresas fantasma que cobran, pero no entregan los productos, los constructores pillos que hacen obras de pésima calidad, los traficantes de influencias que venden los terrenos para la construcción de hospitales en los lugares menos apropiados y diputados, senadores y gobernadores que velan por el bienestar de sus familias, pero no en el de la gente a quien dicen representar. Al igual que el sector magisterial, en el sector salud las dirigencias son auténticas cloacas.

El modo simplista de gobernar seleccionó como la mejor solución suspender la compra de medicamentos y despedir a miles de médicos, enfermeras y trabajadores que, en estos últimos días, los hemos visto en las calles protestando. Para ellos no hay dinero, pero si lo hay en exceso para contratar a miles de médicos cubanos a quienes ni siquiera se les pagó directamente sino a su gobierno dictatorial, como una especie de modelo de moderna esclavitud.

Impotencia es la mejor forma de describir lo que sienten los familiares de todos esos enfermos. Los tratamientos privados son muy caros y están muy lejos de sus capacidades. Sus hijos están muriendo por ser pobres. Tiene razón el eslogan de la 4T. primero los pobres.

A la tragedia de la enfermedad de un familiar hay que sumar la tragedia económica que viene después. La bancarrota económica y el dolor por la muerte del ser querido destruyen matrimonios, acaban patrimonios, destruyen la base sobre la que construimos nuestra convivencia, la familia.

En medio de una pandemia y su crisis económica se deja sin trabajo a personal necesario. Dinero sobra para salvar Pemex, para construir una refinería que ya es obsoleta, un tren que será una carga financiera permanente e insostenible y, por si algo faltara, enriquecer a los militares. Corromper a la milicia, una de las pocas instituciones confiables de nuestro país, es un grave error.

Más que lástima y compasión, esos niños necesitan solidaridad y empatía. Dado que el presidente se niega a dársela aún siendo su obligación, debemos ser nosotros los que los ayudemos. Es un horror a lo que está llevando a México este gobierno. Pudieron haber encontrado otras formas de demostrar que ellos mandan y no el modelo estalinista de sacrificar a quien fuera necesario en nombre de la “causa”.

P.D.

Como millones de mexicanos, me sumo al rechazo de la visita y el lugar de honor que le dio AMLO al presidente de Cuba en nuestras fiestas patrias. Así como critico a los neofranquistas españoles de VOX, rechazo profundamente a los representantes de una vieja y rancia dictadura marxista que hace muchos años dejó de ser una esperanza para convertirse en una pesadilla similar al fascismo de Hitler. Ambos modelos tienen las manos llenas de sangre.

Twitter@nestoryuri

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